lunes, 27 de febrero de 2012

MOLE DE GENTE


HYBRIS

VIRGINIA DURAN CAMPOLLO


“El poder transforma a quienes lo ejercen y generalmente los torna solitarios y los aleja de la realidad o de la sociedad a la que representan. Lo mismo a quienes hacen de la política una vocación, que a los estadistas cuando toman decisiones cruciales; algunas veces los resultados son funestos y traen consecuencias que ni ellos mismos saben dimensionar o tienden a disfrazar para atenuarlos ante sus pares o ante sus representados. Lo grave sucede cuando el disfraz se convierte en mentira y ésta se vuelve sistemática. Entonces se habla ya de desmesura o embriaguez de poder; más todavía si el gobernante en turno se niega a modificar sus actos. Este tipo de conducta suele calificarse como síndrome de Hybris y, según el británico David Owen, surge cuando “el líder todopoderoso, el que lo sabe todo, no se rebaja a consultar con nadie ni a informarse”, de ahí que comience a cometer errores”. *** “La Hybris no es una enfermedad de políticos, es una enfermedad del poder. Me han interesado en particular las consecuencias de la enfermedad en jefes de Estado y de Gobierno a lo largo de la historia. Estas dolencias suscitan muchas cuestiones relevantes: su influencia sobre la toma de decisiones, los peligros que conlleva el mantener en secreto la dolencia; la dificultad para destituir a los dirigentes enfermos, tanto en las democracias como en las dictaduras y, no menos que todo esto, la responsabilidad de las afectaciones que los altos dirigentes hacen recaer sobre sus médicos.”*** “Los actos de Hybris son mucho más habituales en los jefes de Estado y de Gobierno, sean democráticos o no, de lo que a menudo se percibe: la Hybris es un elemento fundamental de la definición de insensatez que ofrece Tuchman: “una perversa persistencia en un político demostrablemente inviable o contraproducente”. La estupidez, la fuente del autoengaño, es un factor que desempeña un papel notablemente grande en el gobierno. Consiste en evaluar una situación en términos de ideas fijas preconcebibles mientras se ignora o rechaza todo signo contrario. Una característica de la Hybris es la incapacidad para cambiar de dirección porque ello supondría admitir que se ha cometido un error” se plantea en un artículo de Tomás Domínguez en la revista Proceso que titula “La enfermedad del poder, el poder de la enfermedad” y se basa en el libro de David Owen “En el poder y en la enfermedad”. *** El poder enferma tanto física como mentalmente. De ahí no sólo debemos observar el comportamiento de nuestros políticos sino exigir la salud mental y corporal de los mismos, para prevenir sobre las personas que nos van a gobernar. Aunque la Hybris es la enfermedad del poder y la sufre cualquiera que lo tenga, los políticos son más sensibles. Si registramos la historia de nuestro país, ha habido personajes verdaderamente dañados del cerebro, que se han elevado al infinito dejando a la población más perjudicada que ellos. Hoy mismo podemos revisar algunos casos, que son una verdadera patología y que sólo la ciudadanía podría evitar volvieran a llegar. *** Felipe Calderón Hinojosa tiene una característica de la Hybris: “incapacidad para cambiar de dirección porque ello supondría admitir que se ha cometido un error”. Su terquedad llegó a un límite. El fracaso de su administración es visible. Persiste y no da marcha atrás. Hoy se encuentra en un verdadero escándalo por el libro de Julio Scherer, “Calderón de Cuerpo Entero” que presentó Carmen Aristegui…no le digo más, léalo. *** En Veracruz sobran los políticos enfermos de Hybris. La mayoría son prepotentes, déspotas, agresivos, indolentes. Hay alcaldes con actitudes de rechazo como Carolina Gudiño, Salvador Manzur, Alberto Silva, Marcos Theurel y otros que sienten que tienen “a Dios agarrado de las patas”. Se comportan como pequeños reyezuelos que creen hacen el favor de ¿gobernar?, cuando demuestran que sólo llegan a enriquecerse. El descaro que los mencionados y otros más secretarios de despacho y funcionarios de gobierno hacen de su latrocinio es inaguantable. Mientras al pueblo se le pide “se abroché el cinturón”, los servidores públicos “se despachan con la cuchara grande” y compiten vergonzosamente entre ellos para ver quién tiene más. *** Que el edificio en construcción enfrente de la Procuraduría General de Justicia del Estado, que mandó a edificar el nefasto de Reynaldo Escobar lo etiquetó con un precio de 280 millones de pesos, cuando costó 80 millones según se comenta en los pasillos de la institución. No sorprende la ratería de éste hombre sin escrúpulos, si algo me pasa lo culpo directamente pues me advierten de su peligrosidad, lo que alarma es que su partido el PRI, ahorita porque cambia cuando le conviene, lo ponga como candidato a diputado. Corresponde a los veracruzanos reflexionar el voto de quienes buscan diputaciones y senadurías, sólo para el fuero que les proteja de sus fechorías. *** Todos hablan de la dificultad para solucionar el problema de tránsito en la capital, pero nadie se preocupa por investigar por qué en el sexenio pasado de 2, 200 taxis se aumentó a casi 10, 000. Ahí hay otra cloaca a destapar, como la de Turismo, pues resulta que hay políticos, funcionarios, líderes del transporte que cada uno tiene hasta 100 concesiones. Esta corrupción tremenda es parte del problema de tráfico, ya que las placas se dieron a diestra y siniestra como pago de favores electorales. ¿Quién le pone el cascabel al gato? *** Cabeza de cabeza: PEÑA NIETO REGALA NOTARIAS A POLITICOS CERCANOS…IGUALITO QUE FIDEL HERRERA. ¡ESTOS PRIISTAS!*** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.

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