MOLE DE GENTE
VALENTÍA
VIRGINIA DURÁN CAMPOLLO
Veracruz es un estado corrupto. “Todo el país y por eso estamos aquí”. Nosotros también pues usted es nuestra voz, fue el breve diálogo que sostuve con el poeta Javier Sicilia que me miró con ojos límpidos de un rostro bondadoso, en esa imagen de hombre de lucha hoy ya convertido en líder. En el fugaz momento preferí acercar a una madre jalapeña Barbara Ybarra, de muchas más, la cual su hija Gaby desapareció hace más de tres meses y las autoridades locales correspondientes, como denunció, no le han dado el apoyo necesario ni tienen resultado después de según ellos agotar “todas las líneas de investigación”. La Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad iba ya en marcha hacia la Plaza Lerdo, dónde posteriormente más de mil quinientas personas se reunieron con gran valentía, pero no sin miedo algunas, para escuchar a las víctimas de esta guerra fallida en contra de la delincuencia organizada; la ineptitud y cerrazón de las autoridades. Los que estaban ahí iban en apoyo de la paz y lo hicieron con mucha dignidad. *** Un nutrido grupo esperaba, enfrente del panteón Palo Verde, con incertidumbre la llegada de la Caravana. Había mucho movimiento y prensa nacional e internacional. La gente se saludaba y comentaba. La prensa oficialista había corrido el rumor que “el poeta enfermó y no llegará”. Los ánimos se calmaron, al aclararse el infundio. Empezaron aparecer los autobuses por el monumento de La Araucaria y a desfilar lentamente por el frente de los reunidos. El silencio se rompió con aplausos intensos. Fueron inevitables las lágrimas, pues la mayoría estaba conmovida. Se volvió una inmensa alegría-“hemos viajado por todo el país y nunca nos habían recibido de este modo”- que contagiaba a los visitantes quienes también aplaudían. Llegaban de Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Morelos, Distrito Federal y otras partes de la República Mexicana. *** En orden; acatando las indicaciones de los organizadores y a la cabeza los representantes empezó la marcha hacia el centro de la capital. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos de regreso! ¡Queremos escuelas, empleos... no militares! ¡Xalapa se hermana con esta caravana! Eran algunas de las consignas que se coreaban. Los vecinos desde balcones, puertas, ventanas observaban respetuosos y también celebraban, alzaban sus brazos, manos para saludar. Sí había tristeza-“camino porque estoy viva, pero con la muerte de mi hijo también morí”- pero más satisfacción, cierta paz de saber que ¡no están solos! en su lucha. Era un desahogo profundo. ¡Queremos la paz no la guerra! ¡Los militares a los cuarteles! Familias, amigos, conocidos, vecinos de las víctimas unidas brazo con brazo y de la mano. Sensación de bienestar. Era un bálsamo para ese dolor, impotencia, desesperación, agonía que viven diariamente muchas familias al no saber, desde hace tiempo, el paradero de su hijo, sobrino, amigo, compañero, compadre, padre, abuelo, madre, hermana, tía. Todo un cuadro de gran dolor, que las palabras y, mucho menos, discursos políticos vanos pueden paliar. ***Secuestros, tráfico de personas, extorsiones llenan a la sociedad de miedo y terror social, sostiene el poeta Sicilia en otras reuniones. Y apunta que “Calderón decidió, en nombre de los intereses globales de los estadounidenses y de su consumo de drogas, desatar una guerra contra el narcotráfico que ha costado más de 50 mil muertos, 10 mil desaparecidos y 120 mil desplazados criminalizados por un Estado que no ha querido asumir su responsabilidad” y pregunta a Felipe Calderón “¿Por qué sigue empecinado en su estrategia militar si en los últimos tres meses ha causado cerca de 3 mil muertos? ¿No es muestra suficiente de su fracaso?”*** Javier Sicilia es un aliciente. Se atreve hacer y decir lo que muchos no pueden, no quieren, no conviene. La prensa vendida se presta para incomodarlo y después denostarlo. El hombre y sus seguidores han recorrido medio país en dos caravanas, por los estados más afectados por el narcotráfico denunciando a autoridades locales y federales. Es ahorita lo único que tenemos los mexicanos. Todos los hombres tienen luz y sombra, pensaba José Ortega y Gasset. Pero por más errores que pueda tener o por más que quieran desvirtuar su tarea, olvidan que simplemente es una voz que el pueblo necesita para hacerse escuchar...no hay más. Y la vitalidad de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad enseña que verdaderamente ¡El pueblo unido, jamás será Vencido!*** En la Plaza Lerdo habían académicos, artistas, población de clase media, madres con sus hijos, jóvenes en grupos de amigos, población en general, políticos y las orejas de gobierno, dónde el Palacio permanecía oscuro salvo cuatro ventanas de la oficina del secretario de gobierno. *** Barbara Ybarra, vestida con un traje de jarocha como anfitriona, tuvo oportunidad de hablar y lo hizo muy claro. Recriminó a las autoridades capitalinas el hecho de que cuando hay elecciones, la ciudad la llenan con fotos, pendones y leyendas de los candidatos hasta el hastió, pero que las fotos de los desaparecidos simplemente también desaparecen a los dos días de colocarlas y esto arrancó fuertes aplausos que interrumpieron brevemente su alocución. Barbar Ybarra, con todo su inmenso dolor, está en la batalla y hoy es otra madre más dispuesta a todo pues “ya me quitaron parte de mi vida y la otra la daré para mi otro hijo y por esta lucha, hasta encontrar a mi hija”. Trabaja día y noche en ello apoyada por su familia, amistades, compañeros de trabajo y sociedad en general. No hay ningún apoyo gubernamental para los familiares de los desaparecidos en Veracruz *** Cabeza de cabeza: QUE EL PROXIMO PRESIDENTE NO ROBE MUCHO: ONESIMO CEPEDA...PERO QUE ROBE... CON LA BENDICION DE LA IGLESIA CATOLICA. ¡CINICOS! *** Y para las agruras del mole...usted sabrá que tomar. Hasta la próxima.
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